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Visión Funcional

y Revisiones

Desde la infancia y en todas las etapas escolares, los profesionales de la visión insistimos en la importancia de observar la conducta visual del niño.

Pasar exámenes específicos, tanto en el inicio del curso como en las etapas de mayor esfuerzo visual o exigencias de aprendizaje, que normalmente coinciden con el 2º y 3er trimestre. Estos controles valorarán tanto el rendimiento visual del niño como las deficiencias funcionales que pudiera haber, y se sopesarán las diferentes opciones para tratarlas.

Con todo esto queremos desterrar algunas ideas erróneas que en ocasiones escuchamos:

“Yo veo bien, no necesito gafas”

Por supuesto esto no siempre es así. En ocasiones, ver bien,  al niño le supone un esfuerzo extra por parte de unos músculos extra e intra oculares que fatigan su sistema visual en detrimento de la realización de todas sus actividades, y para  facilitarlo es preciso el uso de compensación óptica adecuada.

"No veo bien, necesito gafas"

Al igual que lo anteriormente citado, no siempre una mala agudeza visual es consecuencia de anomalías refractivas, sino que puede estar motivada por otras circunstancias relacionadas con el sistema visual que se resuelven con otros tratamientos diferentes a gafas o lentes de contacto.

¿Puedo usar lentes de contacto?

Desde el nacimiento es posible el uso de lentes de contacto, siempre que sea un profesional de la visión el que las prescriba, y se realicen de acuerdo a las características del niño, tanto en el material como en la geometría de las mismas.

 

De hecho, actualmente, una de las opciones prioritarias para la compensación de la miopía consiste en lentes de porte nocturno que permiten al niño no llevar gafa ni lentilla durante el día y frenar la progresión miópica.