Cómo evitar las

Gafas Empañadas

Los usuarios de gafas, tanto los que las utilizan como corrección óptica como los que las necesitan para proteger sus ojos, se ven muy perjudicados con el uso de las mascarillas debido al vaho que se forma en su superficie. Ya habíamos hablado de este inconveniente para las gafas de natación o para el uso de gafas durante la práctica deportiva o cocinando, pero la actual utilización masiva de mascarillas nos motivan a retomar la questión.

¿Cómo se produce el vaho?

El aire que nos rodea, además de gases, contiene una pequeña proporción de vapor de agua, que normalmente llamamos humedad y que depende tanto de la temperatura del aire como de la presencia cercana de agua líquida. Con el aumento de la temperatura el agua líquida se evapora, y si la temperatura baja el vapor de agua se volviendo de nuevo a estado líquido formando pequeñas gotas. Nuestro calor corporal y nuestra respiración suben la temperatura del aire que nos rodea. En el caso que nos ocupa, éste aire caliente exhalado es recogido por la mascarilla, y al ser expulsado se encuentra con la superficie de las lentes que esta más fría y condensa el vapor de agua presente formando vaho.

Cómo evitar el vaho

Existen en el mercado compuestos hidrófilos que evitan que las moléculas de agua se atraigan entre ellas formando gotas y las distribuyen por la superficie de la lente. Se comercializan en sprays o toallitas. Pueden incluir una fina capa de dióxido de titanio que combinada con el ultravioleta atrae fuertemente las moléculas de agua o micro hilos que absorben el agua por capilaridad.

También es posible encontrar soluciones salinas hidrofóbicas que protegen el cristal generando una película que se interpone entre la gafa y el vapor de agua, o lentes que tienen incorporado el tratamiento antivaho.

Algunos seres vivos contienen moléculas que les permiten atraer el agua para almacenarla, como por ejemplo el almidón, presente en la patata, aguacate o guisante. Si cortamos una patata por la mitad y la frotamos contra la lente evitará que se formen las gotas. Es importante retirar bien el exceso de almidón para que no se agreguen sus moléculas y el cristal se vuelva blanquecino.

Los detergentes tensoactivos también tienen la propiedad de atraer las moléculas de agua, por lo que podríamos actuar de la misma forma. En este caso también es importante tener en cuenta que las moléculas de estos compuestos tienen forma alargada para mezclarse con los restos de suciedad, y al frotar para retirar el exceso podemos deteriorar la lente o alguno de sus recubrimientos, como filtros, antireflejante, antimanchas, etc. También hay que considerar que el detergente o jabón que utilicemos puede contener sustancias que afecten a nuestros propios ojos ocasionando picor o escozor o aceites que dejarían depósitos en su superficie.

Calle Lealtad, 20, 39002, Santander   |   942 22 78 88   |   L-V  8:30-13:30 y 16:30-19:00